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FuelPod 2 nos acerca a ese sueño de no pagar por el combustible de nuestro coche y lo hace al mejor estilo ‘Back to the Future‘, pues con ingresar en este convertidor las grasas o aceites que desechamos de la cocina, tendremos biodiesel para nuestro coche.

Interesante aparatejo y más interesante forma de cuidar del medio ambiente no? Con FuelPod 2 se aseguran unos cincuenta litros diarios de combustible a partir de los desechos de la cocina… así que ya sabes, ahorras y contribuyes con el medio ambiente... y todo con el mismo aparato. Aclaración… se debería tomar como una inversión a mediano o largo plazo, pues costaría unos dos mil quinientos dólares.

Vía coolest-gadgets /más información


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Pensabas que ya lo habías visto todo?…te equivocas. Este gadget se conecta en el puerto USB, es un auto radio-controlado. El coche viene con una estación (garaje) sirve para recargarle las baterías (aparte de guardarle dentro) para esto solo hay que entrar le otra vez. El garaje tiene unas medidas de: 12.8 x 8 x 7.5 cm, mientras que el coche: 8.5 x 4.5 x 3.3 cm.

El auto se acciona mediante el ordenador, tiene 6 botones para dirigir el curso mas uno adicional para accionar la bocina, el único problema parece ser los requisitos del sistema, hoy en casi todo el mundo tiene por lo menos 256 mb de RAM(no es mi caso…), el punto es que sin los 256mb de RAM y un procesador de 1,5 GHz ni se asomara de la cueva. El coche viene con calcomanías para personalizarle. El precio de éste es de 20u$s.

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Vía usb brando.


Hoy en la sección dedicada a los pequeños del hogar les comento sobre un coche capaz de escalar las paredes de la casa… niños, que mamá no se enoje porque antes pasaron sobre un charco de café :P

Aparte de lo desastroso que puede ser el uso de este coche escalador en casa, les cuento que no es un fake ni magia, el mecanismo que utiliza para andar por las paredes es bastante interesante, pero no algo imposible. Utiliza una especie de “ventilador invertido”, lo que hace que el coche “succione” la superficie donde se encuentra adhiriéndose a ella.

De “baratija” no tiene mucho, ya que cuesta unos ciento veinte euros… ahora es el turno de los padres de explicarles a sus niños por qué no pueden tener su Zero Gravity.